La luz de Borneo

Después de negarse a corregir un artículo sobre una presa hidroeléctrica en la selva de Palombia para contentar a uno de los patrocinadores del Moustique, Spirou se ve obligado a dejar atrás su carrera como periodista. Aunque al principio cree haber hecho mal, en seguida descubre su pasión por al jardinería o la pintura. Sin embargo, su descanso será breve, ya que Noé, un viejo conocido que descubrimos en Bravo los Brothers, reaparece para dejarlo al cargo de su rebelde hija.
Por otro lado, mientras Spirou intenta redirigir su vida, Fantasio seguirá la pista de un nuevo artista que ha nacido con fuerza en la ciudad y que está dando lugar a un nuevo movimiento, el «zooismo», y por el que importante jeques están dispuestos a pagar auténticas fortunas por sus obras.


Frank Pé y Zidrou nos presentan una obra extremadamente preciosista, en la que cada viñeta es una obra de arte, sobretodo aquellas en las que las pinturas de Borneo son el foco de atención principal. Además nos presentan un futuro un tanto distópico, pero alejado de los tópicos de de zombies y destrucción, sino mucho más realista.