Pánico en el Atlántico

Tras una reestructuración económica, Spirou dejará de ser uno de los botones del Hotel Moustique y entrará a formar parte del equipo de empleados de un gigantesco trasatlántico. Lo que cree que será un viaje lleno de trabajo, se convertirá en una auténtica locura cuando tenga que batallar con una ardilla desesperada por pasearse a libertad, unos pasajeros poco menos que snobs, un reportero que hará cualquier cosa para hacerse con una exclusiva y un científico que está investigando porqué el navío gemelo desapareció en el mar antes que este, si tenía un sistema de protección creado por él mismo.


Con una ambientación que recuerda a las películas de Jacques Tati, como Mon oncle (1958) o Playtime (1967), con ese estilo extremadamente moderno de la jet-set de los sesenta, Fabrice Parme y Lewis Trondheim, nos presentan una aventura que cruza elementos propios de los hermanos Marx y de las grandes películas de desastres en el mar, como La aventura del Poseidón (1972). Todo ello bien decorado con un estilo fresco de presentar a los personajes del Universo Spirou, haciendo que la acción fluya con rapidez a través de las sesenta y pocas páginas que tiene Pánico en el Atlántico., recuperando el origen que inspiró a Rob-Vel para crear el personaje.