La mujer leopardo

En una Bruselas que se recupera lentamente de la Segunda Guerra Mundial —alguno de los hechos de la cual descubrimos en El botones verde caqui—, Spirou vive la desgracia del superviviente y se arrepiente de no haber podido salvar a todos los que quería. Sin embargo, todo cambiará cuando una mujer disfrazada de leopardo aparezca herida en su casa. Perseguida por dos extraños y gigantescos robots, y por cazadores de todo tipo, Aniota ha llegado a la capital belga siguiendo la pista de un fetiche que ha sido robado de su tribu. Ante esta situación, Spirou no dudará en ayudarla.


Habiendo recuperado su reconocible color rojo, Schwartz y Yann nos ofrecen la continuación de El botones verde gris, y lo hacen de la mejor manera, presentado la Bruselas de la posguerra, en la que conviven colaboracionistas y nazis exiliados, con una nueva generación que intenta rehacerse de la guerra.
Por otro lado, a pesar de tratarse de una aventura de Spirou, las referencias ha Hergé y a su personaje más conocido, Tintín, son incontables, ya lo eran en la aventura anterior, pero en este caso, las referencias a su obra son más evidentes.