El botones de Sniper Alley

Después de años de guerra civil y de la muerte de su dictador, el país de Aswana está en paz y las fuerzas occidentales están presentes para reconducir al país hacia la democracia. Estos hechos, seguidos por Spirou y Fantasio desde sus hogares, no podrían mayor importancia para ellos que ser una noticia de flamante actualidad, pero todo cambia cuando Vito Cortizone, bajo las órdenes de su tío encarcelado y aficionado a la arqueología, Don Contralto, los convence —poniendo la vida de Seccotine en su contra— para que realicen un viaje a Aswana tras la pista de los pergaminos desaparecidos de la biblioteca de Alejandría.
Con un argumento al orden del día, en el que las primaveras árabes inspiran un contexto con los ejércitos occidentales como garantes de la paz, cuando en realidad actúan como mercenarios, sin reparos en sus actos, como el pillaje o la violencia innecesaria, los autores recuperan el aire más aventurero del groom de Dupuis, pero con las características propias de la actualidad.


Por otro lado, poco a poco, los ya no tan nuevos responsables de la serie principal de Spirou y Fantasio, Yoann y Vehlmann, van recuperando los personajes más emblemáticos del universo de Dupuis. Después de Zorglub y Seccotine, ahora llega el turno de Vito, que regresa igual de desafortunado que siempre, pero habiendo recuperado el estatus de jefe de la mafia. Además, tras décadas ausentes de sus páginas, los que regresan, aunque solo como flashback, son los personajes de Gastón, como Buenavista, Lebrac o Jeanne, o al propio Lagaffe... Además de una sorpresa en las últimas viñetas para ir abriendo boca para la siguiente aventura, La ira del Marsupilami.