Diario de un ingenuo

Mientras los albores de la Segunda Guerra Mundial empiezan a surgir en Europa, un joven botones de nombre Spirou trabaja en el Hotel Moustic de Bruselas. Este lugar, habitualmente frecuentado por estrellas y famosos, ahora además se ha convertido en el lugar de las negociaciones entre Alemania y Polonia para evitar la invasión y solucionar la cuestión del corredor de Dantzig. Con tanto revuelo, entre todos se cuela Fantasio, un joven periodista del periódico Moustique que quiere convertirse en el mayor reportero de la historia, y para hacerlo quiere conseguir una exclusiva de alguno de los famosos que se encuentran entre la clientela del hotel en el que trabaja Spirou.


Émile Bravo escribe y dibuja este excelente cómic ambientado en la época de preguerra —siendo casi un previo a la aventura de Schwartz y Yann, El botones verde caqui—, en la que la tensión internacional provocaba que todo una ciudad temblara cuando en ella había negociaciones. Además, Bravo se atreve a reinventar el origen de los personajes y cual fue su primer encuentro, incluso llegando a justificar el porqué Spip tiene consciencia.
Tanto por su historia por un grafismo que se asemeja a los orígenes de Spirou, en concreto a la época de Rob-Vel, Diario de un ingenuo recibió numerosos premios que lo convirtieron en uno de los mejores cómics del año 2008.