La cara oculta de Z

Después de cometer un error garrafal con unas probetas en el laboratorio del Conde, en La amenaza de los zorketes, Zorglub huye acompañado de dos bonitas chicas. Su destino es la Luna donde ha construido todo un recinto científico, donde sigue creando e investigando en sus locuras. Pero a falta de dinero líquido, Z ha tenido que vender su «maldad» añadiendo un hotel resort en la misma estación espacial en la luna, con hoteles, casinos, parques de atracciones, jardines, etcétera, etcétera. Invitados a la fuerza, Spirou y Fantasio llegan al nuevo hogar de Zorglub, donde intentarán detenerlo por enésima vez, ¿o no es a él al quién deben detener?



Zorglub sigue siendo el malo de la película, a pesar de sus numerosas redenciones, pero como siempre, hay alguien interesado en utilizarlo —el primero en hacerlo fue Zantafio— y hacerle fracasar.
Siguiendo con su peculiar estilo, que en muchas cosas recuerda a Franquin, Yoann y Vehlmann siguen creando aventuras para la pareja de héroes, y una vez más los meten de lleno en una aventura increíble en un entorno completamente original.