Un bebé en Champignac

Fantasio està terriblemente estresado en la redacción de Spirou, y Gastón no ayuda, así que Spirou decide visitar al Conde para que su amigo descanse unos días en el campo. Pero cuando llegan al castillo descubren que el científico ha colgado su bata para convertirse en niñera, pero no la niñera de un bebé cualquiera, sino la niñera de Zorglub, que tras ser paralizado con su propia Zorglonda, había recuperado la mentalidad de un bebé de un año... El mejor descanso para Fantasio.


Tras la depresión sufrida durante la creación de QRN en Bretzelburg, Franquin había perdido las ganas de seguir dibujando las aventuras de unos personajes que no le pertenecían, y tan solo realizó un relato más, Un bebé en Champignac. Algunos dicen que con este relato Franquin quiso destruir todo el universo que había creado durante años, ridiculizando a un villano, convirtiendo al Conde en niñera, y situando en medio a Spriou y Fantasio que no saben muy bien que hacer. Por el contrario, otros, como Yvan Delporte, afirman que Franquin quiso redinamizar una vez más las vivencias de Spirou y Fantasio. Lo que está claro es que este relato tiene todas las características de los gags de Gastón, mucha acción, chistes rápidos y diálogos del todo rocambolescos. Para llevar a cabo Un bebé en Champignac, Franquin contó con la ayuda de Peyo y Gos, responsables de Los Pitufos, con los que Franquin había colaborado.
El segundo relato, Bravo los Brothers, tiene el honor de ser la aventura favorita de Franquin, y no es de extrañar cuando vemos que en realidad es una aventura de Gastón Lagaffe oculta tras los nombres de Spirou y Fantasio. En ella, Gastón llega a la redacción de Spirou con tres monos equilibristas como regalo para Fantasio, haciendo que este se vuelva loco y Spirou busque el origen de estos monos para devolverlos a su amo.