Spirou y Fantasio en Tokyo

Spirou y Fantasio regresan al país del sol naciente —lugar que no visitaban desde su primer encuentro con el maestro Itoh Kata, allá por la época de Fournier— para hacer un reportaje sobre un increíble parque temático sobre el Japón medieval, el Edo-Resort. Pero su estancia no será tan tranquila y productiva como creen, ya que dos niños y un misterioso hechicero japonés se cruzaran en su camino, llevándolos a situaciones de lo más rocambolescas y fantásticas. Además volverán a colaborar con el maestro Itoh Kata y sus amigos, Fray Capuccino, Retro Athana y Al Kazar. Mientras que disfrutan de la magia del Japón y de su tecnología, deberán enfrentarse a ninjas, samuráis gigantes y las incomodidades de un kimono.


Una vez más Morvan y Munuera sorprenden con la recuperación de unos personajes prácticamente olvidados, que no aparecían desde la época de Fournier, y son llevados a la actualidad conservando la frescura del primer día. Además se recupera una de las habituales situaciones cómicas de la colección, durante todas las páginas Fantasio va vestido de forma extraña e incómoda.
La que tenía que ser la tercera y última entrega realizada por Morvan y Munuera, que tiene aspecto de colofón, ya que en ella ponen toda la carne en el asador para quemar su último disparo, demostrando de lo que son capaces, en una historia que cruza la ciencia ficción y la magia, y donde nuestros personajes parece haberse acostumbrado, resultó darles cancha suficiente par una más. Y cuando digo nuestros héroes también habló de Spip, ese gran olvidado de las aventuras de Spirou y Fantasio... y Spip.