Los sombreros negros

Aún sin decidirse por un autor único, Spirou y Fantasio seguían viviendo sus aventuras, que fueron editadas en su tercer álbum, Los sombreros negros y 3 aventuras más de Spirou y FantasioLes Chapeaux noirs en la versión francesa.
La primera de las aventuras que conforman este álbum es Los sombreros negros, en que nuestros héroes viajan a Estados Unidos —al igual que hizo Franquin— en busca de cowboys y de las historias del viejo oeste, pero descubren que ese viejo oeste ya no existe, hasta que un misterioso hombre los invita a ir a Tombstone, donde podrán ver el auténtico y salvaje oeste.


En Como una mosca en el techo, una extraña situación sorprende a Spirou, solo puede andar por el techo, y no puede bajar de él. Será entonces cuando un malhumorada y enfermo Fantasio correrá en su auxilio.
Debido a otra de las descabelladas ideas de Fantasio, en Spirou y los hombres rana, Spirou viaja hasta la costa para compartir unos días con su amigo que se ha convertido en un tenaz marinero —en aspecto, no en la práctica—, pero lo que parece que serán unos de días en la mar, se convierte en otra cosa cuando un grupo de malhechores se cruza con nuestros amigos.
Finalmente, este álbum lo cierra Misterio en la frontera, una aventura en la que Spirou y Fantasio investigan un misterioso caso de tráfico de drogas que se realiza a través de la frontera por un grupo de mafiosos.
La autoría de este álbum es compartida, por un lado tenemos las obras firmadas por André Franquin (Los sombreros negros y Misterio en la frontera), mientras que por otro vemos las firmadas por Jijé (Como una mosca en el techo y Spirou y los hombres rana). Estas aventuras breves fueron publicadas en la revista Spirou entre 1949 y 1950, y editadas en 1952.
En este álbum vemos porque Franquin acabó siendo el gran dibujante de Spirou, mientras que Jijé busca tramas con poca sustancia y más bien aburridas, la acción es presente en todas las viñetas dibujadas por Franquin, del mismo modo que los personaje pierden consistencia y continuidad en la obra de Jijé —en cada viñeta son dibujados diferentes—, Franquin logra una fluidez y una calidad increíble, a pesar de contar con pocas páginas.
No es una de las mejores obras de la colección, pero vemos como las historias dibujadas por Franquin toman un cálice más aventurero, siendo un precedente de las grandes aventuras que vivirán nuestros dos protagonistas.