Los Champignacienses

Teniendo por vecino al Conde de Champignac, por mucho que su castillo esté apartado del centro urbano, el pueblo de Champignac se ha visto más de una vez involucrado en las aventuras del conde, de Spirou y de Fantasio. Como es de esperar no todos los habitantes de Champignac son protagonistas, pero si que hay algunos personajes que destacan entre ellos.
Sin lugar a dudas, el champignaciense más conocido es el Alcalde, de nombre Gustave Labarbe. Aficionado a dar discursos largos y muy elocuentes —al igual que aburridos— apareció por primera vez en Hay un brujo en champignac, y su aire narcisista invadió las páginas de Spirou y Fantasio en cada una de sus apariciones, si bien su nombre no fue revelado hasta ¿Quién detendrá a Cianuro? de la mano de Tome y Janry.

Otro de los habituales en las páginas de Spirou, es Célestin Dupilon, el borracho del pueblo, que llegó a protagonizar un relato breve de Tome y Janry, El increíble Burp. A pesar de ser el farmacéutico, es conocido por sus melopeas de caballo que, junto a los inventos del Conde, es una de las cosas que más estragos causa en la tranquila villa de Champignac.
El tercer miembro del «triumvirato» de Champignac es Duplumier, la mano derecha y secretario del Alcalde. Habitualmente despistado, siempre acaba con un ataque de nervios cuando se ve bajo los efectos de algún invento del Conde, y aún así no sabe que ha sucedido.
Finalmente, además de los mencionados, tenemos que recordar a Jêrome, el gendarme, que se convierte en un hombre de Zorglub, a Catenario, el responsable de la estación de tren y el creador de Cianuro, entre otros muchos.