La mina y el gorila

Una vez más nos encontramos ante un álbum con dos historias. La primera de ellas, La mina y el gorila, gira en torno al safari fotográfico que llevan a cabo Spirou y Fantasio, que van en busca de unos extraños gorilas que viven en el Monte Kilimakali. Pero cuando emprende esta nueva aventura, no suceden más que accidentes y extraños sucesos. ¿Alguien intenta asustarlos? y si fuera así, ¿porqué quieren asustarlos sin tan solo quieren ver a unos gorilas?


La pasión de Franquin por África hace comprensible que sus héroes tampoco se cansen nunca del contintente, el autor llegó a comprarse un diccionario de Francés-Suahili, además de ser un gran amante de la fauna exótica. De algún lugar tenía que conseguir todas las ideas para el Marsupilami.
La segunda historia, más breve, es Vacaciones sin historias, en la que nuestros protagonistas van a la Riviera Francesa a pasar unas vacaciones, cuando se cruza en su camino el sheik Ibn-Mah-Zoud, un loco por los coches que es un desastre al volante, estropeando por completo los días de descanso de Spirou y Fantasio. En esta ocasión, Gaston Lagaffe hace su segundo cameo el primero sería en El viajero del mesozoico— y aparece, por primera vez, el Turbot 2, un coche muy particular ya que el diseño no corrió a manos de Franquin, sino de los lectores de la revista Spirou, que enviaron sus ideas y el autor las organizó para crear otra obra de la ingeniería mecánica del cómic.