El dictador y el champiñón

A pesar de que han ido demorando el momento, el Marsupilami no puede seguir estando en la ciudad con ellos, deben devolverlo a su selva natal, sobre todo cuando destruye media Champignac después de robar el último invento del Conde, el Metomol, un gas, extraído de una seta, que hace que los metales se conviertan en goma. El problema es que cuando llegan a Palombia, ven que el país esta a las puertas de una guerra con uno de sus países vecinos, la República de Guaracha, y más cuando descubren que el líder dictatorial es el General Zantas, no es otro que el primo Zantafio.


El reparto al completo es presentado en este álbum, además de Spirou y Fantasio, la aventura cuenta con la presencia de Spip y el Marsupilami, Seccotine, Zantafio y el Conde, todos los personajes importantes que creó Franquin hasta este álbum se reúnen en una gran aventura, tal vez una de las mejores de la primera etapa de Franquin, ya que contiene intriga, aventura y mucha acción, todo los elementos esenciales para una aventura de Spirou y Fantasio.
En El dictador y el champiñón, Zantafio —que al final de Spirou y los herederos se había comportado correctamente— se establece como el primer gran villano de la serie, un rol que nunca abandonará y seguirá intentando apoderarse del mundo una vez tras otra. Franquin utilizó, en más de una ocasión, los personajes que cambian de roles, como el futbolista de Los ladrones del Marsupilami, o el propio Zantafio, incluso repitió la operación con el futuro Zorglub.
El contenido, altamente militar, es utilizado por Franquin para enviar el mensaje contrario, un mensaje claramente antimilitarista, ya que parece que imagina al Metomol solo para la escena final de la aventura, en la que se destruye todo un ejército, entre otros mucho ejemplos.