El Ankú

Spirou y Fantasio reciben la invitación de Ororea de asistir a un congreso de magia que se celebra en Saint-Herbot, en la punta más occidental de la Bretaña francesa, cerca de Finisterre. Una vez allí descubre que la chica ha desaparecido y no dudan en irla a buscar, pero mientras la buscan conocen al Ankú, un ser místico que avisa a la gente de que va a morir, que les advierte de que si la central nuclear que hay en Berniliz, sigue en funcionamiento, tendrá demasiado trabajo. Tras salvar a la fotógrafa de sus misteriosos atacantes, la pareja de reporteros se reencuentran con Itoh Kata, que les presenta a sus colegas magos, ilusionistas y mentalistas, Al Kazar, Fray Capuccino, y Rethros Atana, que en seguida se convierten en sospechosos de atacar a Ororea y de hacerse pasar por el Ankú.


Si en Sidra para las estrellas, Fournier se centraba en un detalle de su lugar de origen, Bretaña, para articular el argumento, en El Ankú se inspira completamente en Bretaña. Este lugar sirve de escenario, el Ankú es una leyenda bretona, y la controversia nuclear en los años de publicación de esta aventura se centraba también en Bretaña. Todo un homenaje a su tierra.