Conde de Champignac

Pacôme Hégésippe Adélard Ladislas, Conde de Champignac, es un famoso micólogo, así como prolífico inventor y sabio. Tras su bigote blanco y su cara de despistado se esconde una de las mentes más privilegiadas del mundo. Spirou y Fantasio conocen a este genio en su primera visita a Champignac, en Hay un brujo en Champignac, y tras algunas pequeñas diferencias, se hacen amigos, y, en más de una ocasión, el Conde acogerá a nuestros héroes en su castillo, cuando buscan tranquilidad, a pesar de que después no la encuentren.


El Conde es el personaje secundario principal de las aventuras de Spirou y Fantasio, y el que más veces ha aparecido, solo superado por nuestros héroes. Desde Hay un brujo en Champignac hasta la última de sus aventuras, tan solo la pareja de autores formada por Nic y Cauvin pasaron por alto al personaje.


Entre sus innumerables inventos, destacan el metomol —que convierte los metales en goma—, el X1 —que produce una fuerza sobrehumana—, el rayo negro —que muta a la persona que toca—, los mini-submarinos, o Noemí —un coche que funciona con esencia de champiñón—, tan solo por decir unos pocos.