Spirou

Entre todos los autores que se han hecho cargo de las aventuras de Spirou y Fantasio, los que más han expandido el personaje y su universo son Tome y Janry. Durante los años que se hicieron cargo del personaje surgieron personajes como Vito Cortizone o se crearon colecciones nuevas —que aún llevan a cabo— como El Pequeño Spirou. Por lo que tampoco es de extrañar que fuera durante estos años cuando surgiera y se llevara a cabo la idea de una serie de animación. Al mismo tiempo se estaban realizando las serie de animación de Tintín, de Lucky Luke o Los Pitufos, pues el buque insignia de la editorial Dupuis y el principal personaje de una revista de BD, no podía quedarse atrás.
Frente al proyecto, además de los autores Tome y Janry, se puso un realizador francés Michel Gauthier, que aportó la esencia necesaria para una serie de estas características. Dos temporadas y cincuenta y dos capítulos no era una cosa que se hiciera de hoy para mañana, así que la realización duró tres años, estrenándose la primera temporada en 1992 y la segunda en 1995.


Una de las características de esta serie, además del hecho de su cercanía argumental respecto la obra original, es que personajes que son poco habituales o solo aparecen en un episodio en sus versiones en papel, como el caso de Vito Cortizone o la robot Cianuro, en la serie de animación se convirtieron en habituales antagonistas de nuestros héroes, ganando importancia en el universo de Spirou.
La verdad es que tras la magnífica producción, así como el brillante trabajo de doblaje —llevado a cabo por actores como Vincent Ropion, Patrick Guillemin, Pierre Baton, y Kelvine Dumour—, el resultado final no podía ser de menor calidad de lo que tenemos ante nosotros, dando lugar a una serie de referencia en el mundo del cómic franco-belga, comparable a Las aventuras de Tintín.