Franquin

Hergé, padre de Tintín, mostró en numerosas ocasiones admiración por Franquin, y, en una ocasión, dijo: «a su lado no soy más que un pobre dibujante». El talento de Franquin es incuestionable, incluso para el maestro Hergé, y su estilo dejó una marca más que evidente en el cómic europeo, a través de la llamada «Escuela de Marcinelle», ciudad donde estaba ubicada la redacción de la revista Spirou, y autores como Morris, Peyo o Tillieux.
André nació en Etterbeek, Bélgica, el 3 de enero de 1924, y demostró pasión por el dibujo desde muy joven, y en 1943 comenzó a estudiar Bellas Artes en el Institut Saint-Luc de Bruselas, una de las escuelas más prestigiosas de Bélgica, pero lo abandonó al año siguiente para incorporarse a los estudios de animación CBA, donde coincidió con otros grandes de la historieta belga, Morris (Lucky Luke), Peyo (Los Pitufos) y Eddy Paape. Comenzó a colaborar en la revista Spirou en 1946, a instancias de Jijé; el éxito de El tanque su primera historieta de la serie Spirou y Fantasio, decidió a Jijé a confiarle la realización de la serie, que continuaría dibujando hasta 1968.
Franquin llevó a cabo una completa renovación de Spirou y Fantasio, alejándose de las convenciones de la historieta infantil y desarrollando un estilo gráfico más próximo al cómic realista. Enriqueció la serie con nuevos personajes, como el conde de Champignac, Zantafio, Zorglub, o, sobre todo, el Marsupilami, sorprendente animalito de cola prensil e inteligencia casi humana, nativo de la selva de Palombia, que apareció por primera vez en la historia Spirou y los herederos (1952).
A finales de los años 40, Franquin alternaba sus colaboraciones con el semanario Spirou con esporádicas apariciones en otras revistas, como Plein-Jeu y Bonnes Soirées. Entre 1948 y 1949 viajó, acompañado de Jijé y Morris, a Estados Unidos, pasando por México. El impacto causado por su viaje al país azteca puede observarse en obras como El dictador y el champiñón, de Spirou y Fantasio.
En 1955, a raíz de ciertas desavenencias con la Editorial Dupuis, inició su colaboración con el eterno competidor de la revista Spirou, el semanario Tintin, para el que creó la serie costumbrista Modeste et Pompon, que mantendría hasta 1959, y en la que también intervinieron autores como René Goscinny, Greg y Tibet. En 1957 vio la luz el que tal vez sea su personaje más emblemático, Gaston Lagaffe, un empleado de la Editorial Dupuis sin un cometido preciso, pero con una inagotable capacidad para provocar desastres. En un principio colaboraron con Franquin en esta serie Jidéhem e Yvan Delporte, pero hacia 1968 el autor asumió en solitario su realización.


También en 1968 abandonó definitivamente, después de más de veinte años, la serie Spirou y Fantasio, al frente de la cual fue sustituido por Jean-Claude Fournier. No obstante, Franquin retuvo los derechos sobre el personaje del Marsupilami. En 1970 escribió para el dibujante Will Maltaite los guiones de la serie Isabelle, las aventuras de una jovencita que vive en un mundo de fantasía. Algunos años después, en 1977, creó Le Trombone Illustré, suplemento autónomo de la revista Spirou, en el que publicó Ideas Negras, considerada una obra maestra del género. Se trata de una serie de historietas de una sola página caracterizadas por un amargo y salvaje humor negro, con un grafismo también marcado por las manchas negras. Al cerrarse el suplemento sólo treinta números después de su inicio, Ideas Negras pasó a publicarse en la revista Fluide Glacial.
En 1987 se inició una serie de álbumes sobre el Marsupilami, en la que únicamente actuó como supervisor: Greg, luego sustituido por Yann, se encargaba de los guiones, en tanto que Batem era el responsable gráfico de la nueva serie. Su última creación fue la atípica Chronique des Tifous, a partir de la cual se hizo una serie de cortometrajes de animación.
Desgraciadamente, el 5 de enero de 1997,  Franquin nos dejó tras sufrir un grave infarto, dejando un recuerdo inolvidable a través de personajes com Spirou, Gastón o el Marsupilami.